Dos tendencias impulsadas desde el área de Recursos Humanos están marcando una nueva etapa en la adopción de la inteligencia artificial (IA): los Consejeros de IA, equipos interdisciplinarios que garantizan una implementación ética, transparente y coherente con los valores organizacionales, y los Embajadores de IA, colaboradores que promueven la confianza, la colaboración y el uso responsable de la tecnología dentro de cada equipo.
La IA dejó de ser una promesa futura para convertirse en parte integral del presente laboral. Desde los procesos de reclutamiento y evaluación de desempeño hasta la capacitación y la toma de decisiones estratégicas, su presencia atraviesa todos los niveles de la organización. En este contexto, la confianza emerge como el verdadero diferenciador entre las empresas que logran adaptarse y aquellas que se quedan atrás.
El informe Global Workforce of the Future 2025 (GWoF), elaborado por el Grupo Adecco, lo deja claro: los trabajadores considerados “preparados para el futuro” (personas con alta adaptabilidad, habilidades digitales y actitud proactiva) alcanzan un 6,6 sobre 10 en su nivel de confianza hacia la IA, mientras que los empleados del grupo “tradicional” apenas llegan a 3,3. Esta brecha de confianza no es simplemente una cuestión técnica: es, ante todo, una cuestión humana.
La gestión del cambio más grande del siglo
La adopción de la IA es el mayor proyecto de gestión del cambio que cualquier empresa enfrenta hoy. El Consejo de Adopción de IA reúne a los equipos de tecnología, gobernanza y capital humano con el objetivo de implementar soluciones de inteligencia artificial de forma ética, empática y alineada con la cultura organizacional.
El desafío no pasa solo por incorporar herramientas, sino por acompañar emocional y culturalmente a las personas en ese proceso. El propósito es que la gente use la IA, pero también debemos guiarlos en ese camino de una manera saludable.
Este enfoque encuentra respaldo en los datos del informe GWoF: los empleados que participan activamente en el rediseño de sus roles (por ejemplo, redefiniendo tareas junto con sus líderes para integrar la IA de manera efectiva), son mucho más propensos a confiar en el uso que su organización hace de la tecnología. Sin embargo, solo 3 de cada 10 trabajadores afirman haber tenido esa oportunidad.
Embajadores de IA: confianza que nace desde adentro
El modelo de “Embajadores de IA” es un grupo de voluntarios provenientes de distintas áreas de la empresa que actúan como referentes, comparten ideas, promueven el aprendizaje entre pares y garantizan que las decisiones sobre tecnología reflejen la diversidad de miradas dentro de la organización.
Este tipo de iniciativas pueden servir de inspiración para empresas latinoamericanas, especialmente en Argentina, donde muchas organizaciones están transitando procesos de transformación digital y aún buscan encontrar el equilibrio entre innovación y humanización. En contextos laborales donde la cercanía, la confianza y la comunicación interpersonal son valores profundamente arraigados, el liderazgo empático y la participación de los equipos resultan claves para evitar resistencias y construir una cultura digital inclusiva.
Lo que la tecnología no puede reemplazar
Los empleados valoran la IA por su capacidad de ofrecer rapidez, neutralidad y disponibilidad permanente, pero recurren al factor humano cuando se trata de contexto, empatía y confianza. El informe del Grupo Adecco muestra que, si bien la mayoría de los trabajadores confía en la IA para automatizar tareas o brindar capacitación, prefiere interactuar con personas para cuestiones más sensibles como el mentoring o el desarrollo de carrera.
Solo cuando los equipos de Recursos Humanos y Tecnología trabajan de manera conjunta se pueden generar cambios de forma segura y positiva. La tecnología puede optimizar procesos, pero el liderazgo humano sigue siendo esencial para inspirar, motivar y acompañar.
El futuro del trabajo: más humano que nunca
En un mundo laboral donde la inteligencia artificial se está convirtiendo en una competencia esencial, la confianza no se construye con algoritmos, sino con transparencia, colaboración y empatía. Las organizaciones que comprendan esto tendrán una ventaja competitiva clara: podrán combinar la eficiencia tecnológica con la calidez humana.
El futuro del trabajo no solo dependerá de quién tenga las mejores herramientas de IA, sino de quién logre generar confianza y sentido en torno a ellas. Los líderes y equipos que prioricen el diálogo, la escucha y la participación activa en el proceso de adopción tecnológica estarán mejor preparados para afrontar los desafíos que vienen.
En Argentina, donde la cultura laboral valora profundamente el contacto personal y el trabajo en equipo, este enfoque resulta aún más relevante. Las empresas que promuevan una adopción de la IA basada en el respeto por las personas, en la formación continua y en la construcción de confianza mutua, no solo estarán impulsando la productividad: estarán construyendo futuro.
Porque, aunque el trabajo del mañana esté impulsado por la inteligencia artificial, los momentos más significativos (las conversaciones sobre carrera, las decisiones de liderazgo, el desarrollo personal) seguirán dependiendo del vínculo humano.
El desafío, entonces, no es elegir entre tecnología o personas, sino integrar ambas dimensiones para crear organizaciones más inteligentes, empáticas y sostenibles. El futuro del trabajo exige un enfoque profundamente humano, donde la IA sea una aliada del talento, y la confianza, el valor que lo hace posible.
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